Pues el viernes pasó.Y las cosas tuvieron resultados más que satisfactorios.Eso les debe bastar saber a más de uno —pero para las 1 o 2 gentes allá afuera que les interesa saber más,pues vale,va la crónica detallada...bueh,para proteger la identidad de la otra persona implicada (lo siento:dí mi palabra de antemano),le llamaremos...eh,no sé...Agente X.
«No busco nada —me buscan,que es distinto»
Cuando me domesticaron a punta de za-zen,la anterior (&uarr) pasó a convertirse en una de mis reglas de vida.Me ha servido mucho,aunque también me ha metido 3 que situaciones...dejémoslas en
interesantes.Pero a fin de cuentas,el caso es que cuando se mantiene la mentalidad abierta y sosiega,la suerte no deja de circular,y las cosas que uno quiere y necesita,llegan solas —aún cuando uno mismo no lo sepa,pero por algo las coincidencias no existen.
El preámbulo anterior viene al caso por el modo en que inició todo:a través del MáizPeis,y el hábito que tengo de aprobar todos los requests que me llegan.No me muestro demasiado selectivo,pues con mi capacidad natural de alienar a la gente una vez que medio me conocen,basta y sobra para saber si se entablarán nexos de un tipo u otro.Bueh,a lo que voy,es que por a'i de abril del año pasado,la Agente X me mandó un friend request.Lo más peculiar,aparte de su nacionalidad rusa (hasta donde sé,MySpace no es tan popular en Rusia),es que lo único en común entre ambos parecía ser el hecho de tener listado a Federico García Lorca como escritor favorito (cosa rara de por sí,considerando que todo mundo se fija más bien en mis intereses chatarra y offbeat).
Intercambiamos unas cuantas conversaciones por esa vía,nada del otro mundo,nada demasiado significativo,ni nada personal.La Agente X resultó diseñadora tipográfica y un poco cohibida en su trato,pero bastante agradable en lo general.El contacto fue relativamente regular —1 o 2 mensajes cortos intercambiados por semana— pero al cabo de 3 o 4 meses se interrumpió y ahí quedó el asunto.Como los contactos online vienen y van —y como ya dije,soy bueno alienando gente— ni me fijé realmente,lo admito.
«J'ai peur à l'Internet»
Hace poco más de una semana,recibo sorpresivamente un nuevo MP de la Agente X,comentándome que viene para la ciudad.
Le digo que qué chido,y le pregunto que para cuándo —ésto,obviamente,asumiendo que la cosa iba con calma.
Sorpresivamente,recibo respuesta el mismo día (fue sorpresa,pues antes se tardaba 2 o 3 días en responder).Me sale con que en aproximadamente 48 horas se trepa al avión (!) y me pregunta que si acaso,si no es mucho problema y aunque suene raro,si podríamos vernos (! x 2) ya que,y cito,no conocía a nadie más en la ciudad.
Personalmente no me molesta conocer gente...pero sí me dejó perplejo la inmediatez de la propuesta,y eso de confiar tan fácilmente en un desconocido en una ciudad remota.Vale,ya habíamos intercambiado palabras,pero como mencioné antes,el contacto se había interrumpido y de todas formas nunca había sido muy personal que digamos.
Le pasé mi e-mail para agilizar el contacto,y le pregunté que si acaso venía por el Día de Muertos —yo todavía con la idea de que la cosa iba en plan calmado.
Me dijo que el Día de Muertos sonaba lindo,pero que más bien venía a un ciclo de conferencias tipográficas,y me insistió en que deseaba verme,y cito,para ir a tomar algo o caminar por la ciudad o lo que fuera (ergo,que turistear le valía gorro).
«Creo que me pasé un retén...»
Viendo que la velocidad era clave,le pasé detalles a la Agente X de mi disponibilidad de tiempo durante la semana y le dí también mi teléfono para que me llamara tan pronto estuviera en tierra,para ultimar detalles.
El martes me encuentro con un 'mail suyo,comentándome que su propia agenda venía apretada,y me envió el teléfono de su hotel para que yo fuera quien le llamara (algo de lo cohibido aún no se le quitaba,pese a todo).
Le telefonée entonces por la noche.Me contesta una chica que evidentemente no dominaba del todo el inglés,así que trato de darme a entender lo mejor que mi marcado acento lo permite.Me da a entender que la Agente X aún no llega,pero ya le dirá que llamé.Por si acaso,le mandé un nuevo correo,avisándole que le había llamado,y que si le parecía,podía tomarme el viernes,ya fuera por la mañana o la tarde.
El miércoles recibo contestación via 'mail.La Agente X se disculpa en nombre de su compañera de cuarto,y dice que el viernes al atardecer está bien,y que nos veamos en la puerta de su hotel.Y me adjunta detalles para reconocerla más fácilmente.
De este pasaje,destaco 2 cosas:primero,la ironía de que el contacto fué más rápido por e-mail que por teléfono.Y segundo,que eligió un hotel a un par de calles de la clínica donde nací —me lo tomé como una buena señal,aunque eso no me quitó del todo los nervios de esperar lo inesperado.
«La gente sigue al destino.Pero los héroes no sólo somos libres de elegirlo —lo cambiamos nomás por que podemos»
El viernes llegó.Con llovizna de moderada a leve durante todo el día.Eso me animó y me lancé pues,a ver qué me esperaba literalmente a la vuelta de la esquina.Llegué como con 10 minutos de anticipación,y en ese lapso,3 gentes distintas se detuvieron a preguntarme direcciones,y otras a preguntarme la hora.Justamente un chalán del hotel ya se me iba acercando con evidentes intenciones de preguntarme porqué estaba 'de guardia' (mi aspecto de rufián nunca ayuda en situaciones de éstas),cuando va apareciendo la Agente X.Y aquí debo hacer notar un detalle:su olor era como a almendras...y no estoy siendo cursi,quiero decir,así era su olor personal.
Tras las presentaciones de rigor,le pregunté ánimos de qué tenía.Deseaba beber cerveza,así que enfilamos a la Zona Rosa.
La Agente X traía un paraguas que se dispuso a compartir conmigo.Pero no contábamos con que yo camino aprisa.Me temo que la hice sufrir un poco tratando de aguantarme el paso y eludir charcos al mismo tiempo.Tratando de decidir a dónde llegar,paramos en una cafebrería,pero el lugar estaba reservado para un evento privado,y al final acabamos en un Vips ® —no la mejor de las opciones,ya sé,pero entre la lluvia y andar dando de vueltas,pues ya qué.
Y aquí las cosas se pusieron interesantes,pues la Agente X resultó una buena conversadora,cosa que siempre he apreciado mucho en una persona.Los temas fueron de lo de menos,pues abarcamos casi de todo,y aprendí mucho sobre la vida diaria en Moscú y la parte mediterránea de Europa.
Poco antes de las 7:00 pm,la Agente X me preguntó la hora,pues había olvidado su reloj.De ahí me dijo que debía ir al Sheraton alrededor de las 8:30 para una última conferencia programada a las 9:00.Le pregunté si entonces deseaba regresar a su hotel,pero me dijo que no,que deseaba aprovechar el tiempo y ver si podía mostrarle algo interesante de la zona,ya que entre sus conferencias no había visto casi nada de la ciudad.Y para rematar,el sábado la abandonaba ya,pues le habían organizado una visita a las playas de Veracruz.
Esa parte fue la que creo más aprecié:el hecho de que pese a su apretada agenda,me hubiera reservado parte de su tiempo.Digo,mucha gente que me conoce es incapaz de siquiera cruzar la calle por mí,y aquí estaba esta persona que estaba sacrificando parte de su tiempo sólo por hacerme compañía —sí,ya sé que eso habla más de mí que de los demás...no estoy acostumbrado a la amabilidad honesta,es todo.
Ah,y más aún:a la hora de pagar la cuenta,ella se ofreció a pagar su parte...cosa a la que no estoy acostumbrado tampoco,dado que siempre esperan que yo pague todo (la Agente X es de hecho la 3ª persona en mi vida que se ofrece a pagar su consumo).Igual insistí y terminé pagando todo,pero fué con gusto.
«Todo ocurre por algo —las coincidencias no existen»
Sugerí ir al Angel de la Independencia,dado que no lo había visto.Pero al salir a la calle,la llovizna ya era lluvia.Avanzamos apenas una calle,y nos detuvimos bajo una cornisa a esperar un poco a ver si amainaba el agua.La Agente X aprovechó para fumarse un cigarrillo,y aquí corroboré todo lo que Frank Miller ha escrito sobre el olor de los cigarrillos rusos.En ese rato,salió a colación el hecho de que me gusta la lluvia,y lo mucho que añoro la nieve.
La lluvia no daba señas de disminuir,y le dije a la Agente X que mejor nos fuéramos moviendo,para al menos tratar de conseguir un taxi y llegar al Sheraton a tiempo.Enfilamos pues a la glorieta del Angel,y esta vez la Agente X no sólo me llevó el paso,evitó un par de veces que metiera las patotas en sendos charcos.
Llegamos a la glorieta,vimos al Angel hasta donde la lluvia torrencial nos dejó,y de puro churro,logramos pescar un taxi libre,así que no esperamos mucho (aunque el chafirete cobró tarifa extra por excusa de la lluvia y el tráfico).
Logramos llegar al Sheraton a las 8:00 en punto.Y se hizo un breve silencio.No de los incómodos,sino lo contrario,pues ambos nos quedamos embobados viendo la lluvia caer,en contraste con las luces de Paseo de la Reforma.
«It still is oh so fucking good to be me»
Pues ya habíamos llegado al Sheraton,así que era momento de decir 'adiós'.Y lo hicimos 5 veces al menos,en falso.Es decir,nos agradecíamos el buen rato y todo eso,pero luego alguno decía alguna estupidez,y volvíamos a ponernos a parlotear cuales comadres canasteras.
En una de esas noté que había empezado a darle algo de frío,y que ya nos habían dado las 8:45 (sí,todavía nos echamos 3/4 de hora en puro tratar de despedirnos —bien decía mi abuelo:«quien mucho se despide,pocas ganas tiene de irse»).Las normas de etiqueta dictan que debí ofrecerle mi sweater o chamarra,pero no llevaba nada de eso encima.Así que entonces le dije que mejor entrara al hotel,que ahí al menos habría aire acondicionado.Me preguntó que adónde iría,y le dije que caminaría unas cuadras y tomaría el metro...todavía se ofreció a escoltarme con su paraguas,pero le insistí que no se preocupara por mí.Pese a las remotas posibilidades de que regresara pronto (el viaje se lo pagaron del trabajo),le dije que quizá una próxima vez ya le mostraría la ciudad cuando no lloviera.Ella respondió entonces que quizá entonces yo podría ir a Moscú y finalmente ver nevar sobre la ciudad (aquí confieso que casi se me salen las de cocodrilo de la pura emoción...soy un asquito cursi,ni modo).
Finalmente nos despedimos.Y la mañana de sábado desperté aún con una sonrisa lela en el rostro tal,que casi me lo acalambra.
Probablemente hasta ahí llegó todo,y ya incluso no vuelva a mantener contacto del todo con la Agente X.La curiosidad mató al gato,y con el gato muerto ya no hay más curiosidad.Things happen that way,Johnny Cash dixit.
Pero no me quejo:todo lo valió,y de sobra.Especialmente por que me devolvió la fe no sólo en la humanidad de algunas gentes,sino en el futuro en general.Y me permitió redescubrir algo de inocencia que creía haber perdido,pero en realidad siempre estubo justo donde la había dejado.
Supongo el optimismo idealista ya definitivamente nunca se me quitará
